“Cartas desconocidas de una familia mártir” en italiano
“Cartas desconocidas de una familia mártir” en italiano

“Cartas desconocidas de una familia mártir” en italiano

Traducción del libro al italiano

Ante la inminente publicación de la traducción del libro “Cartas desconocidas de una familia mártir” al italiano, el actual Nuncio Apostólico en Perú, Mons. Paolo Rocco Gualtieri, ha escrito una preciosa introducción, en la que sitúa la aportación de estas mártires en el contexto del testimonio de fe dado por los mártires en España. Por su interés, esta introducción se incluirá en la segunda edición del libro en español.


Tan cerca y a la vez tan lejos. Ocurrió no tan lejos de nuestras fronteras. Hace menos de un siglo, ni siquiera hace tanto tiempo.

En Italia, mostramos con orgullo al mundo la sangre de los mártires, modelos de fidelidad a Jesús hasta el punto de dar la vida por Él… cristificación total… A los santos Pedro y Pablo les siguió la primera generación de mártires cristianos, cuya solemnidad se celebra hoy en la liturgia de toda la Iglesia. Podría parecer una historia de fe terminada, concluida, sin nada más que añadir, pero en realidad es una experiencia abierta… a todo discípulo del Señor. En cada generación, los sufrimientos de los discípulos se injertan en el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, haciéndolo presente en el aquí y ahora de la historia (cf. Col 1,24).

Hace menos de un siglo, en la vecina España, durante la persecución religiosa de 1936, tuvo lugar un martirio, un espectáculo de fidelidad tan magnífico como desconocido en muchas Iglesias del mundo. En los últimos años, muchos jóvenes de todas las latitudes han viajado por España, peregrinando a Santiago de Compostela o dirigiéndose a Madrid o Lisboa para la Jornada Mundial de la Juventud, desconociendo la rica historia de fe de las Iglesias que los acogieron. En la mayoría de los casos, regresaron sorprendidos y profundamente conmovidos. España se ha visto bañada y embellecida por la sangre de innumerables mártires esparcidos por su territorio, sin apostasía alguna, llenos de celo apostólico, que dieron un heroico testimonio de la fe, perdonando a sus verdugos, cargados de una incomprensible violencia fraternal. En este último siglo, ha habido más mártires en la Iglesia que en todos los siglos anteriores.

Ciertamente, podemos afirmar que «la sangre de los mártires es semilla de futuros cristianos». Fruto de la extrema fidelidad a Jesucristo, en España ha brotado una semilla apostólica, fecunda para toda la Iglesia, pues han nacido numerosas realidades eclesiales, como el Camino Neocatecumenal, que el autor de este libro ha seguido desde su juventud.

Ha habido tantos valientes testimonios de fe que darlos a conocer al mundo, a todas las generaciones y, sobre todo, a las Iglesias de Italia, es un deber y casi una necesidad. ¿Cómo no conmovernos con el relato de los sufrimientos de los mártires de Barbastro, de su obispo, o con la lectura de las cartas del joven Francisco Castelló, por nombrar solo algunos? Son sin duda muchos, un gran tesoro, una gran gloria y grandes modelos para todos nosotros.

Este libro presenta un modelo especial: una madre con sus cuatro hijas, monjas de clausura, tres capuchinas y una agustina descalza. Al igual que los mártires macabeos, una madre, pilar y apoyo de la fe de sus hijas. El descubrimiento de las cartas de esta familia ha sido una sorpresa, que el autor de este libro ha acogido con pasión.

Conozco personalmente a Salvador David desde hace más de 25 años y he sido testigo de su dedicación a esta labor y de su empeño en darla a conocer y compartirla —como misionero, incluso en Perú, donde sirvo a la Iglesia como Nuncio Apostólico— con otras Iglesias. Le estoy profundamente agradecido por ello.

Quiera el Señor ayudar a muchos, a través de la lectura de este libro, a proseguir incansablemente en el camino de la fe, hasta el final de la carrera (cf. Hb 12,4).

Que la sangre derramada por María Teresa y sus Hijas, María Jesús, María Verónica, María Josefa y Felicidad, interceda por nosotros.

Paolo Rocco Gualtieri
Nuncio Apostólico en Perú
Lima, 27 de enero de 2026